hojas de otoño

Recoger las hojas de otoño para compost

El otoño es una época especial en muchas regiones, cuando las hojas de otoño de los árboles han cambiado de verde a dorados intensos, rojos, violetas y marrones.


Si tenés árboles en tu jardín que cambian de color en otoño, chequeá estas formas de rastrillar las hojas de forma eficiente sin estropearte la espalda. Se incluyen algunos consejos útiles para elaborar el compost cuando se realiza la tarea.

Usá las herramientas y prendas correctas

  • Empezá con el equipo adecuado. Visitá una tienda de renovación del hogar o materiales de jardinería.
  • Comprá un rastrillo de metal o plástico con púas anchas. Cuanto más grande sea el rastrillo, más fácil será barrer más hojas.
  • Mientras seguís con eso, comprá guantes de jardinería. Rastrillar puede ser un trabajo fuerte, por lo cual, el uso de guantes protege las manos contra ampollas.
  • Usá pantalones largos y mangas para proteger tus extremidades de insectos que pueden estar merodeando entre la hojas.
  • Usá una máscara contra el polvo. Agitar las hojas libera todo tipo de polvo y residuos. Una máscara ayuda a protegerte de respirar cualquier factor irritante, en especial si tenés alergias.

Cuándo rastrillar

Decidir cuándo rastrillar importa. Podés tener ganas de rastrillar una vez que las hojas comienzan a caer para adelantarte a la tarea.  ¡Resistite! Rastrillá después de que las hojas alcanzan su pico máximo y la mayor cantidad ya haya caído.  Las hojas continúan cayendo durante la estación, por lo cual, si empezás demasiado temprano, rastrillarás una y otra vez.

El viento no es tu amigo: Esto parece obvio, pero rastrillá a favor del viento para controlar las pilas y evitar que se desparramen innecesariamente. Aplastá las pilas con los pies para ayudar a evitar que se vuelen en caso de que el viento cambie la dirección.

Evitá sentir dolor: Rastrillar puede ser un buen ejercicio, pero las tandas largas pueden causar dolores corporales. Para evitar el malestar muscular:

    • Mové las piernas y pies de forma continua. El movimiento repetitivo mientras estás parada en un lugar limita la circulación y puede hacer que los músculos se agoten.
    • Protegé la espalda. Presioná los músculos del abdomen para ayudar a estabilizar tu torso e incliná las rodillas al agacharte.
    • Reducí la inclinación rastrillando las hojas a una lona. Cuando esté llena, arrastrá la lona a recipientes para elaborar compost, o canteros de plantación si decidís usar las hojas como abono.
    • Tomate descansos y estirá el cuerpo. Esto te da la posibilidad de disfrutar el aire fresco y dividir la tarea.

Las hojas están rastrilladas, entonces ¿ahora qué?  ¡Elaborá el compost! El calor del sol descompone las hojas para hacer compost rico en nutrientes para esparcirlo en las plantas, vegetales y flores. El compost es una alternativa estupenda a los fertilizantes químicos y es fácil de hacer.

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Creá un recipiente para elaborar compost

Obtené un recipiente de una tienda de renovación del hogar o hacé el tuyo. Aquí te decimos cómo:

  1. Creá una cerca de alambre de 3 pies de alto en forma de círculo. Colocala en un área donde haya mucho sol. El calor es necesario para descomponer el follaje.
  2. Pisoteá las hojas primero antes de agregarlas al recipiente. Las partes más pequeñas se descomponen más rápido. Siempre podés triturar las hojas con una cortadora de pasto si tenés una.

Humedecé y da vuelta la pila

  • El agua es una parte esencial para la elaboración del compost. Si la pila se seca demasiado, agregá agua. La recomendación es mantener la pila tan húmeda como una esponja estrujada.
  • El oxígeno también ayuda. Favorece la descomposición, por lo tanto, usá una pala u horqueta para dar vuelta tu pila. Considerá conseguir un aireador que encuentra en los negocios de jardinería. Es una estaca con un extremo acampanado que abre la pila para dejar entrar más aire.
  • Da vuelta el compost cada 3 a 4 semanas. Cuanto más lo girés, más rápido será el proceso de descomposición.

Cómo saber que está listo

Si todas las condiciones, (como el calor, la humedad y el aire) son adecuadas, las hojas convertidas en compost deberían estar listas para usar en aproximadamente tres meses. El compost terminado es marrón oscuro, se desmenuza y se parece al suelo. Debería oler a tierra y no a podrido.

El rastrillaje no debe ser una tarea espantosa. Marcá tu propio ritmo, protegé tu cuerpo y metete en la onda de disfrutar del exterior durante la hermosa estación de otoño. Una vez hecho eso, convertí tu logro en algo beneficioso para tu jardín. Elaborar compost ayuda a hacer crecer tu jardín, te ahorra dinero y es bueno para el medioambiente. Podés tener la satisfacción de saber que estás haciendo tu parte para reciclar, naturalmente.

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