amor a un hijo

El hijo favorito, ¿Tema tabú?

Es un tabú, pero a veces es más fácil amar a un hijo más que a otro. ¿Cómo lo enfrentan ellos y cómo lo enfrentamos nosotras?


Sentimientos de favoritismo a menudo surgen en diferentes etapas de la maternidad, incluso pueden convertirse en el objeto de bromas familiares de larga data. Generalmente, se basan en cosas inevitables, como la posición del niño en la familia o el sexo, o simplemente el temperamento (el tuyo antes que nada, y después el de tu hijo). Pero estas cosas siempre se basan en nuestras experiencias pasadas, en nuestras propias vidas, no en las de nuestros hijos.

Un niño puede tener cualidades que son tan diferentes de las tuyas que las ves como fortalezas o debilidades. Los padres a menudo se reflejan en un hijo, y esto puede resultar en un trato diferencial, ya sea que el padre sea más duro o más blando con ese hijo, dependiendo de lo que piense que la sociedad ve en esas características.

También pasamos tanto tiempo intentando no hacer lo que hicieron nuestros padres que nos olvidamos de ver a nuestros hijos como individuos completos y distintos.

Cómo leer los signos

Según su temperamento, el niño favorecido puede prosperar o convertirse en un luchador excesivamente responsable. Pueden ceder ante el peso de la responsabilidad, o tener problemas para afirmar su personalidad y siempre confiar en la mirada ajena; algo similar pasa con los niños que son ignorados. Compensar en exceso el favoritismo tampoco funciona. Esforzarse por tratar igual a los niños resulta en que ninguno de ellos se sienta reconocido de forma apropiada, tu atención se ve dividida y de esta forma nunca es suficiente. Además vas a terminar agotada y probablemente te derrumbes. El favoritismo divide el mundo en buenos y malos, el triunfador y el perdedor. Lo que realmente queremos es un enfoque individual y más integrado en el cual les mostremos a los niños que existen aspectos buenos y malos en todo, ayudándolos a aceptarse a sí mismos, a otros y al mundo. El favoritismo es también la raíz de la rivalidad entre hermanos. Causa envidia entre los niños ya que funciona sobre las comparaciones, y puede resultar en mala conducta y conflictos. Puede haber ciertos aspectos de un niño que realmente disfrutes, que pueden no estar presentes en otro niño.

Primero, un vistazo a uno mismo

Los padres deben entender que sus hijos son personas separadas de ellos, que son individuos independientes. Con frecuencia hay mucha proyección de nuestras propias cuestiones. Cuando uno se comprende y acepta a sí mismo, es más fácil comprender y aceptar a un hijo.

Preste atención al carácter

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Los niños tienen un temperamento que puede ser acorde o no al nuestro. Como padres, necesitamos cambiar y adaptarnos a eso. No podés amar a tus hijos de la misma manera, pero podés amarlos de forma diferente y bien, de acuerdo con su temperamento.

Favoritismos

Dedicar mucho tiempo a tratar de ser justos o intentar tratar a tus hijos de la misma manera te dejará exhausta y exasperada y también afectará a tus hijos, provocándoles que pierdan su individualidad. Cuando elogies a un niño, hacelo por la tarea a la que te referís en particular, y no en general. Por ejemplo: “Me encantó esa canción que tocaste en el piano” en lugar de decir “Vos sos el músico de la familia”, ya que este último comentario invita a la comparación.

Sobre todo, intentá reconocer que la conexión que tenés con un niño es diferente de la que tenés con otro, y que cada situación requiere un tipo diferente de trato con cada uno.

Desvincularse

Manejar el diferente cariño por cada hijo puede ser complicado cuando están peleando. Tenés que convertirte en mediadora y tener en cuenta que el conflicto es sobre la relación entre ellos. Usá preguntas clave para dirigir el conflicto (¿Qué estás haciendo? ¿Qué querés obtener de esto? ¿Cuál es la mejor forma de obtenerlo?). Suprimí la competencia tácita entre los hermanos, y permití que resuelvan el problema ellos mismos.

No es fácil

Ser padres no es instintivo ni fácil, pero reconocer lo que sentís por cada hijo es el primer paso para ver qué cuestiones están en juego en tu vida familiar. Tratar a cada niño como es constituye una parte integral de crecer y depende de vos conocer a tu hijo y partir de ahí. Si los niños sienten que son valorados por lo que son, comprendidos y afirmados, y que existe una conexión más fuerte con sus padres, entonces serán mucho más resistentes en la vida.

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