padre e hijo

Cómo ser un buen padre ¡Hablemos con ellos!

Muchas veces no sabemos la forma adecuada de cómo educar a los hijos, con una comunicación asertiva. Descubramos tips para comprender nuestros hijos.


Muchas veces, los padres fallan en la comunicación efectiva con sus hijos. Algunos padres crecieron con la idea de que a los chicos hay que verlos, pero no escucharlos, y otros le tienen miedo al conflicto. La consecuencia de la falta de comunicación puede ser desastrosa para la relación entre padres e hijos.

Los chicos pueden terminar sintiéndose aislados, por lo que pueden retraerse, volverse ansiosos o incapaces de resolver las dificultades. Al hablar las cosas, la relación se nutre y todos se sienten más contentos y relajados. Un buen punto de partida para una comunicación efectiva es asegurarse de que los chicos de todas las edades se sientan cómodos para hablar con sus papás sobre cualquier tema.

Escuchar

Leer el diario o mirar la televisión mientras tu hijo te habla no es escuchar. Si no te podés tomar unos minutos para dejar de hacer lo que estás haciendo y responder una pregunta de un adolescente sobe el sexo o escuchar lo cruel que un amigo fue con tu hijo menor, decile algo como "Veo que esto es muy importante para vos. ¿Lo podemos conversar más tarde?". Fijá un horario específico para que tus hijos sepan que no te los estás sacando de encima.

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Agendá las conversaciones importantes

Si tienen que conversar sobre un tema como una mudanza, un divorcio, los horarios de llegada o las tareas, hagan una reunión familiar formal en la que cada miembro tenga la oportunidad de hablar. Las reuniones se pueden realizar según sea necesario o una vez por semana o por mes cuando todos puedan charlar sobre las cuestiones que afectan a la familia.

Entendé su silencio

Si los chicos no quieren hablar sobre cierto tema en determinado momento, como es común entre los adolescentes, aceptalo y haceles saber que vas a estar disponible para hablarlo cuando ellos estén listos.

Cuidá tu lenguaje corporal

Los brazos cruzados y la mirada impaciente o enojada no van a ayudar a que los chicos se sientan cómodos y se abran. Si ellos están sentados en el piso, tirate con ellos para estar al mismo nivel, y hacé todo el contacto visual que puedas para mostrarles que estás escuchándolos.


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