tareas del hogar

Ama de casa: Realiza las tareas del hogar en pareja

Ser ama de casa no es tarea fácil, si haces la mayoría de las tareas del hogar, encuentra aquí algunos consejos para dividirlas con tu pareja.


Actualmente que la mayoría de las mujeres trabajan en diferentes campos, al menos hasta que tienen hijos, y cada vez más mujeres vuelven a trabajar cuando sus bebés o niños son más grandes, pocas de nosotras nos hubiéramos sentado en la escuela deseando el día en que nuestro hombre soñado nos rescatara para convertirnos en perfectas amas de casa.

 

Por otro lado, el rol de jefa de hogar es uno por el cual podríamos inclinarnos. En primer lugar, nos hacemos cargo de la cocina y la limpieza cuando nos mudamos con nuestra pareja o nos casamos, luego somos las que nos quedamos en casa luego del nacimiento de nuestro primer hijo. Por supuesto que la realidad física del parto hace que esta clase de arreglo doméstico sea mucho más común, pero los hábitos de quién cocina, limpia, ordena y decora la casa evoluciona por razones mucho menos claras.

 

No es necesario que te etiquetes como “ama de casa”,  pero independientemente de cómo se dividan las tareas en tu casa, son trabajos inevitables que como adultos todos debemos aceptar y algunas veces incluso disfrutarlos. Tomarte el tiempo para pensar esto te puede ayudar a sentirte más como parte de una sociedad doméstica y menos como una mucama.

 

¿Cuánto tenés de ama de casa?

 

Ya sea que sientas que hacés más, menos o la cantidad necesaria de tareas de la casa, vale la pena detenerse y pensar cómo llegaste a tu situación actual. En la casa que vivís o tenés con tu pareja, ¿cómo se compartieron o dividieron las tareas específicas?

 

Por ejemplo, cocinar:

  • ¿Porque uno de los dos es más hábil en la cocina que el otro?
  • ¿Porque la otra persona necesitaba seguir con otras tareas del hogar o de su carrera cuando había que cocinar?
  • ¿Porque uno de ustedes sentía que era el “rol” de la otra persona cocinar?

 

Prestá atención a las principales tareas que se hacen diariamente y semanalmente. Cómo se dividen cada tarea, explorando las razones anteriores. Este no es un ejercicio para hacerte sentir más explotada de lo que tal vez ya te sentís, sino que es una gran forma para tomar perspectiva y posiblemente armar un plan de acción, ya sea que actualmente vayas a trabajar o te quedes en tu casa la mayor parte del tiempo.

 

¿El cielo o el infierno de ser ama de casa?

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Si sentís que estás haciendo demasiadas tareas domésticas sin el apoyo de tu pareja o de tus hijos, armá un plan de acción.

 

Para cada tarea principal:

 

  • Enumerá los pros y contras de por qué estás actualmente haciendo esa tarea. Por ejemplo, si te encanta cocinar y no te gustan los platos que tu pareja prepara, tené esto en cuenta para tener una perspectiva más positiva de una tarea doméstica en la que te destacás. Si no querés terminar cocinando todas las comidas, asignale algunas comidas por semana a tu pareja, puede ser la cena de los viernes por la noche y el brunch del domingo. Si él decide que para estas ocasiones te va a invitar a comer afuera en lugar de prepararlas, ¡dejalo! Él va a estar pagando.

 

  • Si terminás haciendo ciertas tareas porque tu pareja está trabajando cuando deben ser hechas, pensá si alguna de ellas (por ejemplo la limpieza) podrían posponerse hasta el fin de semana, cuando puede ser una tarea compartida entre ustedes. Si no se puede, sé pragmática- porque ahora es simplemente parte de la sociedad si vos estás en casa y él no. Pero tampoco tenés que resignarte a lo que te tocó – pensá que este plan podría cambiar en los próximos años, por ejemplo cuando un hijo más grande pueda comenzar a hacer esta tarea por vos.

 

  • Contratá ayuda. Pensá en contratar a alguien para limpiar o planchar. No es necesario que gastes mucho dinero para contratar ayuda para algunas de las tareas. Pensá en un ahorro que puedas hacer todas las semanas para justificar este gasto, como $200 menos en ropa nueva todos los meses, o dejar de pedir pizza por la noche. Estos lujos son lindos, pero si estás sobrepasada con las tareas del hogar, un poco de ayuda extra va a tener una gran diferencia para vos.

 

  • Las conversaciones sobre las tareas domésticas pueden dar vueltas siempre sobre lo mismo. Si hay tareas que tu pareja simplemente nunca va a hacer porque no están en su radar y no querés tener un enfrentamiento sobre compartirlas, adoptá una actitud positiva y considerá otras tareas que él podría hacer para que la vida en tu casa sea más fácil y más divertida. Por ejemplo, estar encerrada en la cocina cocinando y limpiando es mucho más agradable si los cajones y las alacenas están bien pintadas y los estantes sobre el lavarropas están limpios y ordenados.

 

  • Armá un plan. Si estás realmente cansada de tener que hacer la mayoría o todas las tareas del hogar y sentís que tu pareja no lo aprecia,  hablalo abiertamente con una amiga y busquen formas creativas para solucionar este tema. No pienses solo en el lavado de mañana, pensá cómo podés hacer cambios de acá a seis meses, un año o cinco años. En primer lugar eliminá tareas como limpiar adornitos, que no van a causar una crisis si no se hacen todas las semanas, después pensá si en los próximos meses podrías invertir en algunos elementos que te ahorrarán tiempo, como una secadora, que te podría dar tiempo para hacer otras tareas.

 

Para algunas mujeres pensar creativamente puede incluir gastar algo de dinero, para otras reducir las tareas esenciales. Pero saber que estás comenzando a hacer algo sobre tu carga de trabajo constituye un gran paso para tener un hogar más feliz.

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