ataque de pánico

Evita un ataque de pánico escénico al hablar en público

¿Te ponés nerviosa o te da ataque de pánico cuando vas a hablar en público?


Para muchos de nosotras la idea de tener que dar una charla es una perspectiva desalentadora y retrocedemos ante la posibilidad de hacernos escuchar. Sin embargo, en algún momento de nuestras vidas necesitamos hablar en público ya sea en una reunión de padres/profesores, una ocasión social o cuando tenemos que hacer una presentación ante clientes o colegas. La buena noticia es que podés aumentar tu confianza y desarrollar esta habilidad.

Conquistar el miedo

  • Controlá la respiración. Cuando nos concentramos en la respiración, no  queda tiempo para estar nerviosas. Cuando estamos nerviosas tendemos a inhalar poco profundo lo que hace que nuestro discurso suene irregular. Justo antes de hablar, hacé 3 inhalaciones lentas y profundas por la nariz llenando su estómago de aire.
  • Repetí un mantra corto justo antes de hablar como “Estoy calmada, tengo el control”. Repetirlo te ayudará a calmarte y no dará oportunidad a que se te cruce ningún auto comentario negativo.
  • A veces lo que cuenta no es lo que decimos sino la forma en la que lo hacemos. Entonces usá gestos, expresiones faciales y un tono bajo para sonar cálida. Cuando el timbre de su voz sube, corres peligro de sonar histérica.
  • Aprendé a estar cómoda con vos misma y recordá mantener una buena postura. Cuando hablás, el contenido es el 7% del total del mensaje de comunicación, el mensaje real es del 38% y el resto es todo visual.
  • Aprendé la pronunciación correcta de las palabras. Puede resultar incómodo y estresante no saber cómo pronunciar el nombre de alguien o una palabra extranjera, entonces hacé los deberes previamente.

 

Hablar en público en:

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Una ocasión social

A veces tendemos a ver a la audiencia como nuestro enemigo y no nos damos cuenta que ellos quieren vernos hacerlo bien. Entonces, si estás nerviosa, está todo bien. Estar nerviosa se torna un problema cuando una de tan nerviosa que está pone a la audiencia nerviosa. Preparate bien y practicá tu discurso pero no lo aprendas de memoria. Antes del evento, escribí unos pocos puntos en un papel que podés usarlo como amuleto de seguridad. También tratá de visualizar el evento de antemano. Si tu discurso es espontáneo, armete de una buena respiración y hablá desde el corazón en un tono de voz bajo. Y si te bloqueás o se te pone la mente en blanco, decí algo, cualquier cosa. Cuanto más te quedes en silencio más estresada te pondrás. Hacé que la audiencia se identifique con vos.  Si se ríen, reíte con ellos y el oxígeno volverá a tu cerebro y seguramente recordarás donde te perdiste.

 

Una reunión de padres /profesores

Esta puede ser una situación complicada porque querés proteger a tu hijo pero a la vez evitar enajenar a su profesor/profesora. Cuando hay otros padres presentes, por ejemplo en una reunión abierta, puede agravarse la situación. Vos no querés molestar al profesor ni tampoco querés hacerles sentir al resto de los padres que les estás haciendo perder el tiempo o hablando por ellos. Transmití calidez, confianza, y amabilidad relajándote, controlando tu respiración y usando un tono de voz bajo. Actuá confiada aún cuando no te sientas así. 

 

Una discusión grupal

Si sos parte de una discusión grupal pero no estás de acuerdo con la postura que otro toma tenés 3 opciones: permanecer callada (te sentirás una cobarde), estar de acuerdo (no serás fiel a vos misma) o dar a conocer lo que pensás. Solo porque no estamos de acuerdo con lo que dice el otro no quiere decir que haya que terminar en una pelea. Siempre es buena idea aceptar los comentarios de las otras personas y terminar la conversación con una nota positiva como ¿estamos de acuerdo en no estar de acuerdo?

 

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