madre e hija

¿Cómo cambiaron mis hábitos alimenticios desde que soy mamá?

El día a día de ser mamá, hace estragos en nuestra dieta. Conozcamos consejos prácticos para tener hábitos alimenticios saludables.


Ser mamá hace estragos en tu dieta, ¿o no? Con todas las nuevas limitaciones de tiempo y el mayor estrés, es fácil dejar los buenos hábitos de lado. Pero ser mamá me hizo más consciente de cómo y con qué me alimento. Acá te cuento cómo cambié y qué aprendí.

Para explicar mi evolución alimenticia como mamá me tengo que remontar mucho tiempo atrás. ¡Mucho!

Llegué a mi vida de casada con algunos cacharros de cocina y unas pocas recetas.

Cuando era soltera, mi idea de la planificación de las comidas era ir a la góndola de comidas preparadas del almacén el domingo a la noche y llenarme de vegetales picados, ensaladas de lentejas y sopas suculentas para toda la semana.

Durante su soltería, mi marido frecuentaba los restaurantes donde trabajaban sus amigos durante la semana.

Cuando empezamos a salir, nos arreglábamos con cenas de galletitas con queso y fideos tailandeses comprados tres días seguidos. Más adelante, como la mayoría de los recién casados, elevamos nuestra capacidad culinaria colectiva después de la boda para usar el motín de la lista de casamiento. Compramos parte de una huerta, donde recolectábamos porotos y tomates a la mañana para preparar ensaladas frescas y salteados a la noche.

Durante tres años, organizamos una comida semanal con amigos en la que intentábamos impresionar uno al otro con platos simples pero de un sabor inesperado, preparados con carnes y verduras locales (estoy segura de que en ese momento éramos tan insufribles como me suena ahora).

Por eso, cuando llego el momento de buscar un bebé, sinceramente no le di mucha importancia a mi dieta. Para ese entonces, había sido vegetariana por más de una década, y no me preocupaba el tipo de alimentos que ingería. Así que eliminé mis tragos semanales, empecé a tomar las vitaminas prenatales y (finalmente) quedé embarazada.

Y así se fueron por la borda mis buenos hábitos alimenticios por los próximos tres años. Estos son los platos (a veces poco atractivos) que puedo destacar.

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Embarazo: Hola, carbohidratos simples

Me muero de hambre todo el tiempo, pero estoy demasiado cansada como para cocinar. Los grandes lotes de sopas y pucheros y las bandejas de lasaña duran días.

Por miedo a no poder salir a cenar por varias décadas, mi marido y yo comemos en nuestros restaurantes preferidos todas las noches durante el último mes antes de que nazca nuestro hijo.

El solo hecho de mencionar algunos productos alimenticios me podía llevar corriendo al baño.

Ocho a doce comidas pequeñas por día. Muchos sándwiches y fideos, cualquier cosa a base de hidratos de carbono con cantidades reducidas de vegetales y proteínas. Extraño cocinar, pero me agoto de solo pensarlo.

Las galletitas a medianoche no pueden faltar.

Antojos diarios a cada hora.

Acidez recurrente.


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