Consejos  para controlar tu peso en vacaciones

Dieta para controlar tu peso en vacaciones

Estar a dieta no es fácil y menos cuando estás de vacaciones. Seguí estos consejos para controlar tu peso con recetas light sin dejar de disfrutar.


Vos querés relajarte, divertirte, probar todos los churros, los chocolates y las tortas de dulce de leche del planeta… ¿Quién quiere tener conducta con la comida cuando le toca descansar? Después de todo, ¡Estás de vacaciones!

La verdad es que es deprimente volver a casa con el recuerdo no deseado de unos kilos de más; pero hay una buena noticia: con un poco de planificación, podés disfrutar de algunas delicias, y divertirte en tu próximo viaje sin aumentar de peso, y tal vez, hasta regresar con unos kilos menos.

Prepará un plan de acción
Reflexioná bien sobre lo que tenés que hacer para no subir de peso en vacaciones. Comer yogur light por la tarde, por ejemplo, te ayuda a no hacerlo en exceso durante la cena; averiguá donde los podés comprar para aprovisionarte. Fijate en qué restaurantes sirven platos livianos como pescados al horno con ensaladas (quizás puedas averiguarlo antes de llegar a tu destino por Internet). Incluso podés investigar lo que se sirve en los restaurantes de los parques temáticos, los museos y otros puntos turísticos que vas a visitar.

No podés planear cada comida de las vacaciones; pero si diseñás un plan de acción con la actitud y la consigna positiva: "puedo pasarlo bien y cuidarme”, vas a ver cómo lográs controlar el tema.

No te quedés sin nada para masticar
Además de llevarte bocaditos sanos para tu vuelo, para el micro o para el coche, no olvidés tener siempre a mano chicles, mentas o caramelos light en el bolso o la mochila para el viaje. Si tenés un ataque de hambre, vas a tener algo para calmar el apetito y evitar esa porción de pizza o ese chocolate gigante que se te cruce en el camino.

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Un frigobar sano
La helada en la habitación del hotel es una pesadilla para los que hacemos dieta. No podés ni abrirla. Es un campo minado con todo lo que no se debe comer (y con precios astronómicos también). Tu mejor opción es pedir a la administración del hotel que te saque todo lo que hay. Lo creas o no, lo van a hacer porque la idea es satisfacer al huésped que sos vos. Luego, llená esa heladera vacía con alimentos saludables y de bajas calorías como yogur, porciones de 50 gramos de queso descremado, barritas de cereal, y muchas frutas frescas.

Aprendé la jerga del menú
¿Te preocupá comer bien en un país extranjero? La mayoría de los libros de viaje incluyen una traducción de las comidas más frecuentes. Si la información no es lo suficientemente específica, podés visitar el sitio web gratuito FreeTranslation.com y escribir una frase como: "Me gustaría acompañarlo con mostaza " o "¿Esta comida es frita?" y vas a ver la traducción al idioma que necesites.

No te excedas
No dejes que el agotamiento te lleve a comer en exceso.
Seguramente vas a caminar mucho; cuidar todo el tiempo que no se escape tu hijo (o tu billetera) puede ser agotador y al final del día, cuando paseamos, es muy común que lleguemos desesperados de hambre. Así que el consejo es: no te excedas. Sentate. Descansá. Comé con calma y dormí todas las siestas necesarias.

Dejá las calorías para algo especial
No te comas miles de calorías en alimentos comunes que podés comprar a la vuelta de tu casa. En vez de engullir una hamburguesa con queso y un helado, si vas a disfrutar, es mejor que pruebes un sabroso manjar del lugar que estás visitando, esos que no se pueden conseguir en ningún otro lado.

Una vez que te diste el gusto, suena el timbre de la moderación nuevamente. Ya está, disfrutaste. Podés volver a tu plan alimentario y combinar placer y salud con total maestría.

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